La conferencia Episcopal de El Salvador escribió una carta a la Congregación de los Santos, en Roma, donde se encuentra en estudio la canonización de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, en la cual expresan su esperanza de que el proceso avance y llegue a feliz término.
El Arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, informó este domingo 21 de marzo, quien prefirió no profundizar sobre el tema, debido a que se trata de una carta privada, dijo que en reunión extraordinaria de la Conferencia Episcopal, sus miembros escribieron una carta a la congregación de los santos en términos muy positivos.
En dicha carta la Conferencia Episcopal expresa su esperanza de que el proceso de beatificación de Monseñor Romero “vaya adelante y tenga feliz término”, declaró Monseñor Escobar Alas.
“No puedo expresarles detalles de la carta, porque es una carta privada”, agregó el obispo.
“Nuestra palabra es con el mejor sentimiento y con un espíritu verdaderamente eclesial, y de respeto y obediencia a la Congregación de los Santos y a la Iglesia por supuesto”, agregó Escobar Alas.
Sin embargo, el arzobispo, dijo que lo más importante para que el proceso vaya adelante es la oración, que la gente debe pedir a Dios por la canonización de Monseñor Romero.
Pero también considera necesario “pedirle a Monseñor Romero que interceda por nosotros, porque las Gracias obtenidas ayudarán a que el proceso avance”.
Recordó que están abiertas las oficinas de canonización en el Arzobispado de El Salvador, para recibir los testimonios de personas, para hacerlos llegar a la Congregación de los Santos, lo cual ayuda mucho.
Escobar Alas, insistió, como lo ha hecho en otras ocasiones, en que la figura de Monseñor Romero no debe ser manipulada, politizada, instrumentalizada, sino al contrario una figura sumamente respetada, por el proceso que se lleva a cabo.
“No es que nosotros queramos por opinión propia que las cosas sean así, sino que obedecemos a las disposiciones de la iglesia”, puntualizó.
El ex Arzobispo de San Salvador, Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, a favor de los derechos humanos de las personas, sobre todo los más pobres.
Fue el sucesor de Romero, Arturo Rivera Damas, por medio de la Arquidiócesis de San Salvador, que abrió una causa para la canonización en 1994, la cual fue continuada por Monseñor Fernando Sáenz Lacalle.
Ahora, gran parte de la población no sólo salvadoreña, sino de otros países, están a la espera de que se apruebe la canonización en el Vaticano.







22 marzo, 2010 a las 12:30
Es una excelente idea. Los obispos muestran por unanimidad el deseo que muchos tenemos de apoyar la causa de beatificación. La fuerza del testimonio de Monseñor Romero es grande y perdura viva en muhcas personas que lo conocieron.